Nuestra historia está situada en uno de los barrios más pobres, en una de las ciudades con mayor índice de pobreza de un país cuya economía andaba de capa caída. Los nombres de lugares no tienen cabida en una historia tan trágica y cruda como la que me dispongo a contar, por eso los obviaré.

Todo empieza en una noche de tormenta, en un solitario y frío andén. Nuestra protagonista, Mariela, se encuentra perdida y sola tras haber dejado atrás su tortuoso pasado. Es una joven de unos 19 años, de cabellos dorados y ojos de color del vidrio de una botella de JB. Recorre el lugar con su mirada en busca de ayuda. De repente visiona a un transeúnte que se resguarda de la lluvia sentado en uno de los bancos, ausente y absorto en sus pensamientos. Mariela se acerca con sigilo.

Mariela: (acento argentino) Este.. disculpe...

El transeúnte se gira hacia Mariela desconcertado.

Transeúnte: Qué queres? Quién sos? Yo no quiero  comprar nada! Largáte!

Mariela: Óigame, yo solo venía a preguntarle..

Transeúnte: Ah... sos uno de esos buitres carroñeros! Yo no tengo dinero! Dejad de mendigarme!

Mariela mira ofendida al transeúnte

Mariela: Ché! Yo solo vine a preguntarle donde alojarme! Acabo de llegar a la ciudad!

El transeúnte cambia de expresión adoptando unos rasgos más duros mirando a Mariela por encima del hombro

Transeúnte: Vos os pensas que yo no tengo otra cosa que hacer que ayudar a niñas perdidas? Cada uno tiene sus problemas! Donde creés tu que llegaste? A Joyibud?

Mariela queda sorpendida sin saber muy bien que hacer

Transeúnte: Además, a esta hora todas las pensiones estarán completas!

Mariela queda patidifusa.

Mariela: Y ahora que hago!

Se hecha a llorar desconsoladamente

Transeúnte: Ya paso.. no lloreis... fui muy brusco, perdonadme.

Mariela: No lloro por eso! No tengo ni trabajo ni dinero ni donde ir ni a quién acudir! Mundo cruel!

El transeúnte queda pensativo. Al poco tiempo su cara se ilumina

Transeúnte: Ya se que podes hacer! Vos buscáis trabajo y alojamiento? Yo conozco quien puede ayudarte!

Mariela se seca las lagrimas con la manga de su chaqueta y levanta la mirada hacia su posible salvador. El transeúnte le tiende la mano con una sonrisa en su rostro

Transeúnte: Me llamo Francisco José. Como os llamas vos?

Mariela: Mariela

Francisco José: Acompañadme Mariela, os explicaré por el camino

Éste se levanta de su asiento, agarra a Mariela del brazo y hecha a andar con paso firme y ligero.

Mariela: A dónde me llevás?

Francisco José: Confiad en mí! Tuviste suerte de encontrarme!

Francisco José conduce a Mariela por las oscuras y tenebrosas calles. En parte agradece haber encontrado a aquel hombre alto y joven, cualquier maleante podría haberla despojado de sus pocas pertenencias y, quien sabe si de algo más, en un barrio como ese.

Tras una larga caminata, llegan a una casa enorme, casi una mansión, retirada de toda civilización posible. Mariela comienza a sentir miedo. Para qué querría ese hombre llevarla a un lugar tan alejado como ese? Habría confiado en la persona adecuada?

Mariela: Parad! A dónde me pretendés llevar?

Francisco José: Confiad, mi hermana te ayudará! Es una santa! Ya veréis

Mariela duda al principio, hay algo en la expresión de ese hombre que no le gusta.. pero no tarda en darse cuenta de que, ese hombre es su única oportunidad de salir adelante. Francisco José la conduce al interior de la mansión.

Francisco José: Hermanita!! Soy yo!! Dónde tas?

Mariela analiza el lugar. Se encuentran en una especie de vestíbulo. El decorado de la habitación parece incitar a la perversión..No es muy difícil adivinar que ese vestíbulo está destinado a recibir a la clientela.. pero ¿qué tipo de producto se vende en un lugar tan alejado y con aspecto tan lujoso como ese? De repente, la puerta principal que parece conducir al hall se abre. Una mujer de cabello dorado con grandes capas de maquillaje encima, vestida con un corsé y una falda larga de color negro hace su aparición en la sala.

No parece recibir a Francisco José con ningún tipo de entusiasmo, ¿será esta su hermana? Tras mirar de pasada a Francisco, la mujer observa a Mariela sin ningún tipo de pudor de arriba abajo. Tras ese repaso, y con inmensa prepotencia vuelve a dirigir la mirada a Francisco.

Mujer: Que haces aquí? Sabes que las niñas no quieren verte, te dije que no volvieras en una temporada.

Francisco José: Pero Annetta querida, ¿es así como nos comportamos delante de los invitados?

Annetta vuelve a dirigir su mirada fulminante hacia Mariela

Annetta: Y desde cuando traes aquí a mujeres invitadas?

Francisco José: Annetta, Mariela acaba de llegar a la ciudad, está buscando trabajo.

El duro rostro de Annetta cambia por un momento y mira a Francisco con complicidad. Se vuelve a Mariela acercándose a ella y quitándole su empapada chaqueta.

Annetta: Pero miráte! Tas empapada! Vas a coger pulmonía!

Mariela queda perpleja con ese cambio de actitud y mira a Annetta con desconfianza.

Annetta: Así que querés trabajar ah? Aquí hay trabajo de sobra para una joven dispuesta!

Francisco José: Además es un trabajo con el que conocés gente! Y es divertido!

La emoción empezaba a apoderarse de Mariela, cosa que notaron Francisco Y Annetta que se miraron de nuevo con complicidad. Quizás entrase a trabajar como parte del servicio de limpieza de la mansión. Una casa tan grande necesitaría muchos trabajadores

Annetta: Decidme, que edad tenés?

Mariela: 19..y me encantaría trabajar para vos!

Annetta: Suficiente! Pero ahora tarás agotada! Arancciata! Niña! Venid!

ARANCCIATA!!! Que no me oiste?

La puerta que conducía al hall volvió a abrirse dando paso a una joven atractiva de unos 18 años de pelo castaño rojizo ojos verdes y labios carnosos. Iba vestida de una manera algo provocativa, con un amplio escote. A Mariela le extraño mucho que una sirvienta vistiese de esa manera, pero el cansancio le impedía darle importancia a ese hecho.

Arancciata: Ya digame, que quiere a estas horas? Ya terminé mi trabajo!

Annetta: Acompaña a nuestra huésped a su habitación, preparádla un baño y dejádle algo de ropa seca.

Arancciata dirige una mirada a Mariela con indiferencia y lanza un suspiro.

Arancciata: Oiga! Va a venirte?! No tengo todo el día!

Tras decir eso, Arancciata mira a Francisco, este la sonrie y le lanza un beso. La expresión de asco en la joven crece.

Arancciata: Debería estar prohibida la entrada a animales.

Mariela es conducida por la joven a través de un amplio hall hacia las escaleras que conducen a las habitaciones. Mientras tanto Annetta y Francisco José se quedan en el vestíbulo.

Annetta: Creés que se quedará

Francisco José: Ché, no tiene elección, para ella somos su única esperanza!

 

Arancciata: Esta es tu habitación por ahora, te prepararé el baño.

Maiela deja su bolo sobre la cama y sigue a Arancciata hacia el baño.

Arancciata: Y bien? Que te ha traído hasta aquí? El odioso de Francisco José seguro...

Martina: Bueno.. él me encontró en el andén, no tenía donde ir y me trajo acá.

Arancciata: Y te dejaste engañar?

Mariela mira con sorpresa a la joven, aparentemente Italiana

Mariela: No os entendí

Arancciata: Bien.. el baño está preparado, te dejé algo de ropa tras la puerta, más tarde te subirán algo de comida. Yo me marcho ya.

Arancciata se dirige hacia la puerta deteniéndose antes de salir.

Arancciata: Querida, espero que almenos disfrutes con los hombres de la promiscuidad

Tras decir esto Arancciata abandona la habitación dejando a Mariela sola con sus pensamientos.

Drisfrutar de los hombres y la promiscuidad? Que habrá querido decir? Dondé se ha metido la joven Mariela?

 

 

 

CONTINUARÁ....